CIDH pretende complacer amos

 

Por: Luis Garcia

luisrgarcia15@gmail.com

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no desaprovecha la más mínima oportunidad para encarar a la República Dominicanas las supuestas violaciones de los derechos humanos, en especial aquellos derivados de la migración ilegal haitiana en el país.

La CIDH es un órgano autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) encargado de la promoción y protección de los derechos humanos en el continente.

Está integrada por siete miembros independientes que se desempeñan en forma personal y tiene su sede en Washington. Data del año 1959 y, en forma conjunta con la Corte Interamericana de Derechos Humanos, instalada en 1979, constituye una institución del Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos (SIDH).

En momento en que no se estaba esperando, y próximo a celebrar en Santo Domingo el 168 Período Extraordinario de Sesiones, del 3 al 11 de mayo, hace unas semanas, sin las apariencias, invocó el diálogo entre la sociedad civil y el Gobierno dominicano para solucionar los conflictos relativos a la migración de ciudadanos de Haití.

Lo hizo en Colombia durante una audiencia pública para evaluar el cumplimiento de decisiones del Sistema Interamericano de Derechos Humanos en nuestro país, contando, incluso, con la complacencia de la delegación dominicana ante la OEA.

La prudencia indicaba que la petición podía aguardar hasta que el referido órgano concluyera su período de sesiones. Más aun, lo hizo en un contexto en el que también se lanzaba a la opinión pública un informe de Amnistía Internacional en el que objeta la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional emitida en 2013, en la que se especifican los parámetros de quiénes son dominicanos.

En el documento plantea que la decisión judicial privó “de manera arbitraria y retroactiva de la nacionalidad dominicana” a un gran número de personas y criticó el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros, una iniciativa puesta en marcha, “por ser aplicado “de manera deficiente”.

Tampoco se puede perder de vista que la CIDH, en su último informe, incluyó al país entre las naciones que violan los derechos de sus ciudadanos e inmigrantes.

Muchos dicen no entender qué llevaría a las autoridades dominicanas a invitar al órgano para que celebre el 168 Período Extraordinario de Sesiones.

Durante su estadía los representantes del organismo sostendrán audiencias y reuniones que previamente les sean solicitadas por los países miembros.

Los periodos de sesiones de la CIDH se han constituido en foros donde coinciden cientos de defensores y defensoras de los derechos humanos de la región.

Las agencias multilaterales regulan el comercio, las telecomunicaciones, el transporte, el trabajo, la vida empresarial, la salud y el ambiente, entre otras, como la Organización Mundial de Comercio, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial; en las cuales las reglas del juego las ponen las potencias. En casi todas, los países pobres cuentan con una representación reducida, mientras los ricos operan con autoridad y poder.

En el caso de la OEA, a la que está adscrita la CIDH, las cuestiones no son distintas, pero en el tema de los derechos humanos vinculados a la presencia ilegal haitiana en territorio dominicano, sus promotores procurarán hacer valer las pretensiones de complacer a sus amos, en especial Estados Unidos.