Arzú sale de escena entre honras y el recuerdo entrañable de su gente

GUATEMALA. Honrado por el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, sus familiares y allegados y diversos funcionarios del Estado, el alcalde capitalino Álvaro Arzú fue despedido entre silencios, abrazos y el recuerdo entrañable de sus seguidores.

Con aviones y helicópteros sobrevolando el Centro Histórico de la ciudad que gobernó durante 18 años -14 ininterrumpidos- y mensajes sentidos que daban cuenta de un personaje “amado por muchos”, el “político más exitoso del país” o de “hombre benevolente”, el día se tiñó de luto, el cual se extenderá las siguientes 72 horas, como decretó Morales en honor de su homólogo.

Sujeto en hombros por 10 cadetes, cinco a cada extremo, el ataúd del expresidente ingresó al Palacio Nacional de la Cultura, seguido del humo del incienso y esperado por sus familiares para rendirle las honras dentro del Salón de las Banderas.

Mientras Jimmy Morales indicaba al micrófono que Arzú “luchó hasta el final, vivió y murió a su manera” y que “su memoria permanecerá en los libros de la nación y en los corazones de quienes lo admiramos”, a las afueras del Palacio centenares de personas rodeaban las vallas colocadas alrededor del Parque Central y de la bandera, que se encontraba a media asta.

Sentados en uno de los arriates, Reyes Reyna de León, de 60 años, y Verónica Aguilar, de 44, se refrescaban con una granizada (hielo con sabores) del sol. Provenientes de Malacatán, en el occidental departamento de San Marcos, de donde salieron “a las 12 de la noche y llegamos a las 4:45” hora local (a las 10.45 GMT), quisieron dar el “último adiós” a quien recordarán como “un presidente que estuvo con la gente siempre”.

Las puertas del Palacio Nacional permanecieron cerradas, con acceso restringido para los dignatarios del país y los más allegados, como su exsecretario privado durante su presidencia, Gustavo Porras, quien lo despidió notablemente afectado y sin mediar palabra acerca del fallecimiento de alguien a quien definió como “su amigo”.

Entre las personas formadas para poder ingresar y presenciar las honras dentro del palacio verde, la mayoría ataviados con trajes y vestidos negros, unas comerciantes veían al pavimento, clavados en sus pensamientos.

“Nos dejó un legado muy grande en el corazón, el cual sentimos vacío, aunque con recuerdos que hoy nos dan fuerza para salir adelante”, dijo a Efe una de las líderes de comerciantes informales, Angelina Batén González, de 62 años.

Contrario a varios de los vendedores que eran expulsados continuamente del Paseo de la Sexta, una avenida que no permite el tránsito de carros y que hasta hace siete años se mantenía abarrotada de comercios sobrepuestos unos sobre otros, Batén está segura de que Arzú luchó “siempre por nosotros” y culpa a “la intervención internacional” de los dichos en su contra.

“Estamos con él desde que firmó la paz (en diciembre de 1996) pues en su Gobierno hizo cosas buenas como vender Guatel -la empresa de telefonía que pasó al sector privado-, pues ésta era una caja chica que se prestaba para cualquier cosa y no servía, en cambio ahora mire que podemos tener estos móviles de última generación”, destacó.

Batén, así como las otras vendedoras que asentían a sus afirmaciones, lo recordará como un líder “que no aceptaba regalos y que nos daba mucho, como parques, comedores infantiles o apoyo para la tercera edad”.

Entre la ansiedad de la pérdida y la tristeza, las lágrimas eran una constante a la salida del Palacio e incluso a kilómetros de distancia, como el de su hijo Roberto Arzú García Granados, quien en sus redes sociales pronunció desde Argentina que “entre nuestra tristeza existe un sentimiento de profundo orgullo. Te fuiste muy temprano Papa pero velaremos para que tu amor y lucha por nuestro País nos lleve a la unidad que tanto necesitamos”.

Nacido en 1946, Arzú sale de la escena, honrado entre sus más queridos y aliados, luego de haber perdido la vida a causa de un paro cardiorrespiratorio la tarde de este viernes, mientras jugaba al golf con su hijo, el presidente del Congreso, Álvaro Arzú Escobar, en una tarde de tráfico que marcará el futuro inmediato del país centroamericano.

Esta tarde, el Palacio de la Cultura abrirá sus puertas para que la gente de a pie puede ir a despedirse.

Por; Emiliano Castro Sáenz

AGENCIA EFE