Desórdenes a partir de agosto como parte de un plan

 

Por VICTOR GRIMALDI CÉSPEDES

 

La moda que se ha extendido por algunos países de América Latina de sustituir Gobiernos con desórdenes y maniobras leguleyas, en la República Dominicana, allá en ese país nuestro, poderes locales y transnacionales la están promoviendo a costa de desatar en breve una crisis innecesaria en un país con gran estabilidad social, económica y política reconocida por organismos internacionales genuinos.

Denuncio que:

1. Existe un propósito planificado de intereses egoístas locales y transnacionales para producir desórdenes a partir del mes de Agosto del 2018 similares a los ocurridos en varios países de América Latina con el propósito de presionar el desplazamiento del gobierno del Presidente Danilo Medina en la República Dominicana.

2. La consecuencia ulterior de estas insanas maniobras será el caos y retrotraer al desorden la sociedad y el Estado dominicano, y romper un sistema democrático que con algunas deficiencias ha funcionado después de que en 1961 desapareció la dictadura de Rafael Trujillo y el País fue invadido por 42,000 (cuarenta y dos mil) soldados del Ejército de los Estados Unidos en 1965 provocando el descrédito del sistema jurídico latinoamericano apoyado en la OEA.

3. Hay rumores en mi país de que detrás de estos malos propósitos están ciertos poderes supranacionales que aprovecharán esa situación para desplazar hacia el territorio dominicano a millones de haitianos para darle una salida a la crisis de Haití después que la presencia de Naciones Unidas y la intervención militar norteamericana de 1994 y 2004 nada han podido resolver en ese pobre país del Hemisferio Americano.

Exhorto:

1. A la Comunidad Internacional a tomar conciencia de que el pueblo dominicano cargar con la crisis de Haiti No lo aceptará (como tampoco lo aceptan otros países latinoamericanos que empiezan a comprender lo que es estar saturados de inmigrantes procedentes de Haití).

2. A las Fuerzas políticas nacionales a poner por encima de sus ambiciones el sano destino de nuestra soberanía como Pueblo, Nación y Estado.

3. Y al Partido de Gobierno en la República Dominicana a que se prepare también a sufrir las consecuencias por la insensatez del faccionalismo que lo invade.