Cáncer de cérvix, un viejo mal que mata a las mujeres

SANTO DOMINGO. Ministros de Salud de las Américas se comprometieron a implementar una serie de estrategias para reducir un tercio los casos nuevos y las muertes por cáncer cervicouterino en la región para 2030.

Se estima que, cada año, unas 83, 200 mujeres son diagnosticadas con la enfermedad y que 35,680 mueren por esta enfermedad en la región, el 52% de ellas antes de los 60 años.

Los datos fueron dados en el 56º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), donde los participantes aprobaron un plan regional que insta a incrementar la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y mejorar la prevención, atención y tratamiento del cáncer cervicouterino.

“Ninguna mujer debería morir por un cáncer que podemos prevenir, detectar y tratar, si se diagnostica a tiempo”, dijo la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

Afirma que reducir la carga del cáncer cervicouterino es posible y el plan aprobado es una expresión de la voluntad de los países para hacerlo.

De acuerdo con datos de la OPS, en 11 países, el cáncer de cuello uterino es la principal causa de muertes entre las mujeres y en 12 países es la segunda.

El plan contempla fortalecer la prevención primaria con la vacuna contra el VPH y campañas de información y educación. Los participantes también, se comprometieron a mejorar el tamizaje del cáncer cervicouterino y el tratamiento de las lesiones precancerosas, a través de estrategias innovadoras. Además, buscarán mejorar el acceso a los servicios de diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos del cáncer.

Desigualdad en el acceso a la prevención

Se atribuye a la inequidad en el acceso a la prevención, diagnóstico y tratamiento de la dolencia, la cual constituye uno de los desafíos a superar.

Las estadísticas reflejan que este tipo de tumores malignos afectan más a las mujeres indígenas, afrodescendientes y a aquellas que viven en áreas menos desarrolladas, así como a las que tienen menor nivel socioeconómico, educación e ingresos.

Para reducir la carga de este cáncer, el plan establece la meta de vacunar contra el VPH a más del 80% de las niñas de entre 9 y 14 años, según la población objetivo de cada país. También plantea alcanzar con pruebas de detección al menos al 70% de las mujeres de 30 a 49 años, y con el tratamiento de lesiones precancerosas a todas las mujeres que lo necesiten.

La vacuna contra el VPH se comenzó a introducir en los programas nacionales de inmunización de la región en 2006. Actualmente, 35 países y territorios de la región incluyen esta vacuna. Sin embargo, el promedio de cobertura con las dos dosis varía entre los países y, en general, es inferior al ideal para lograr su máxima efectividad.

“Sólo con la participación de las comunidades y la realización de programas de vacunación contra el VPH a gran escala, además de servicios de tamizaje del cáncer cervicouterino accesibles a todas las mujeres, en todas partes, podremos acelerar los logros, prevenir nuevos casos y salvar vidas”, afirmó Anslem Hennis, director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OPS/OMS.

Necesidad de generalizar la prueba de VPH

El tamizaje del cáncer cervicouterino está disponible en casi todos los países de la región. La prueba de Papanicolaou sigue siendo la más común. Sin embargo, la prueba de VPH, que es más efectiva, solo ha sido incorporada en nueve países. Ampliar su uso puede mejorar la cobertura y llegar a las 32 millones de mujeres que necesitan realizarse un examen.

El plan establece que la detección por sí sola no es suficiente para prevenir el cáncer de cuello uterino. Se requiere seguimiento y tratamiento a las mujeres que lo necesitan. Sin embargo, la OPS indican que existen brechas para acceder a esos servicios. Otro desafío que el plan busca superar es el acceso limitado a los cuidados paliativos, algo que solo informan que ofrecen diez países de la región.