Mi Ventana Óptica Soberanías bajo asedio

Por Alejandro Almánzar

Siempre dejaremos claro, “el derecho a inmigrar es inherente a todos”, pero que es prerrogativa de una nación, admitir o rechazar ese propósito, y todo aquel que pretenda llegar a un país extranjero, debe estar debidamente identificado y depurado.

 

Ayer fue la patria de Duarte, la que estuvo bajo serias amenazas de su soberanía, por parte de bandidos de la inmigración, que intentaron obligarnos a aceptar como dominicanos a delincuentes que violentaron nuestra frontera.

 

Hoy es el territorio estadounidense que está amenazado con ser tomado por la fuerza, en un abierto desafío a sus leyes migratorias. Si no es propósito político, Los Estados Unidos, debe aplicar sanciones, a quienes promueven la marcha de inmigrantes desde Centro y Suramérica. 

 

Penalizar a países, que se han prestado para permitirles el paso a individuos violentos, para provocarle inestabilidad política y económica con ese macabro plan. Preguntarles a estos gobernantes, si sus leyes son tan benignas, que cualquier extranjero puede violentarles sus fronteras sin recibir castigo alguno. 

 

Aunque USA recibe a todo el que califica para vivir aquí, está revisando su política migratoria, porque es mucho el dolor de cabeza que le está dando para sus planes de primera potencia. Esa caravana pudiera encontrarse con la dura realidad, de que ningún ciudadano permitirá que su suelo sea pisoteado, porque nadie puede ser obligado a recibir en su casa por la fuerza a ningún desaprensivo.

 

 Si es jugada política de demócratas y republicanos, por el proceso electoral de Medio Tiempo, es una estrategia mostrenca, de la que la nación de Washington saldría seriamente afectada. Supongamos, que esos revoltosos lleguen a la frontera, y traten de entrar por la fuerza, como dizque han hecho en otras ¿Piensan sus mentores que derribaran las vallas y el gobierno permanecerá de brazos cruzados?

 

Nadie continuaría indiferente, viendo cómo extraños derriban la puerta de su casa para entrar como invitados indeseables. Las fronteras no deberían existir, pero resulta, que existen, y no podemos menos que respetarlas. Sería la primera vez que el presidente Trump tendría razones para rechazar la inmigración.

 

Pero si fuera estrategia de campaña suya, olvida, es un tema que en nada le beneficia electoralmente, porque es precisamente, el que más rechazo le ha ganado a su administración. No puede alegar que le dio resultados en el 2016, porque su triunfo aún sigue siendo cuestionado por lo de la injerencia rusa. 

 

El Partido Demócrata apostaría mal, porque saben como nadie, que esa política migratoria debe ser modificada, en la que el futuro inmigrante no vea a esta nación como fórmula para vivir de los impuestos que paga el ciudadano trabajador.

Quienes componen dicha marcha no serán criminales, como dice el presidente, pero sí, invasores, y como tales, serán recibidos y tratados por las autoridades, pues ese nunca debe ser el método para ser aceptados en un país.

 

Los Estados Unidos, sentaría el peor precedente de su historia, dándoles acogida a quienes desafiantes, intentan poner su soberanía bajo asedio, de ahí que ese propósito fracasaría automáticamente por descabellado y pecaminoso.

 

De hecho, en USA, sus procesos electorales han quedado mal parados, cuando se cree que desde afuera se valieron de métodos pocos santos para imponer al presidente de turno, y la inmigración no puede convertirse en la nueva amenaza de su soberanía.

 

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09