El Nueva York embrutecedor

Por Fernando A. De León

  Tal vez Nueva York continúa siendo el mega-estado del mundo; pero al mismo tiempo-no para pocos migrantes-es monótono, frío, desalentador y aburrido, que no estimula los conocimientos del que posee una cultura más o menos aceptable.

 

  Sobre todo en el Alto Manhattan, de cuadra a cuadra, hay una abigarrada comunidad dominicana que se desmigaja en conversaciones estériles que no edifican en nada. ¡Y ay de aquél que se les escape un término inusual o aborde un tema que desconozcan! No faltará quien diga que habla mucha m…

 

Estamos conscientes de que nuestra apreciación es un tanto subjetiva si tomamos en consideración a los que nacieron en esta urbe, o los que llevan toda una existencia residiendo en ella.  La desazón afecta a los que hemos llegado adultos, formados profesionalmente y todavía, como dice el merengue, tenemos “un pie aquí y otro allá”.

 

  Para colmo, se da el caso de que dominicanos que se entienden y que tienen una cultura similar, están distantes. Y se da el caso de que, por razones laborales, viviendo en el mismo edificio, casi nunca suelen encontrarse.

 

  Paradójicamente es una ciudad de oportunidades, pero, reiteramos, si se nace o se llega joven con la férrea e indetenible voluntad de prepararse en sus universidades y se obtiene- difícil para los que hemos llegado tarde- un empleo bien remunerado-; se presentan las perspectivas de un mejor futuro. 

 

  Y sí que los jóvenes tienen posibilidades de progresar, aunque por no decir todos, la mayoría son cultos-analfabetos. Saben mucho de computadoras y otras tecnologías, pero carecen de otros conocimientos y están divorciados de la identidad de sus padres. Entretanto-nosotros- si nos quedamos aquí, continuaremos embruteciéndonos.

  El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.