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Otras oportunidades

Por Fernando A. De León

 La incapacidad en el sostenimiento de un proceso judicial mal llevado contra los imputados en el caso Odebrecht ha victimizado a la jueza Miriam Germán Brito que, aunque tenga bien ganado prestigio como magistrada, ante los avasallamientos del poder, se encuentra en una encrucijada.

 

 Es por ello que en el caso de los cuestionamientos a su ética durante las evaluaciones del Consejo Nacional de la Magistratura (CMN), por el  procurador general Jean Alain Rodríguez, es a ella que se le advierte habérsele presentado “la gran oportunidad” de esclarecer y responder por escrito a todas las acusaciones que esgrime el funcionario.

 

 Parecería que en República Dominicana no ha habido otras figuras estelares de nuestro accionar político que hayan sido acusados de contubernios con gente sub-judice, y del narcotráfico. Incluso no con presuntas cartas anónimas ni con denuncias de terceros, sino por los mismos narcos que han reiterado, aunque de forma verbal, algo más que simples vinculaciones.  

 

 Hay más, sectores bien informados dicen que internos (reclusos o presos)  habrían sido indultados por prominentes figuras políticas con facultades  para ello (¿?).  Según fuentes confidenciales, habrían sido favorecidos sólo porque desde hace tiempo son “amiguitos” de los que ordenaron su libertad. Nadie, en su momento, dijo nada.

 

 El flamante procurador, partiendo de presuntas cartas anónimas, le enrostró a Germán Brito, tener vínculos con el señor Víctor Díaz Rúa, imputado de haber recibido sobornos en el caso de marras, y que además, según un juez, habría solicitado la puesta en libertad del  narcotraficante Winston Risik Rodríguez. Como dice el refranero popular, esas acusaciones son un “pellizco de ñoco” si se lo compara con otras de  recientísimas reiteraciones, a nuestro criterio, más escandalosas.

 

 Sobre estas últimas aunque en otras circunstancias y escenarios, por lo impactante del presunto involucramiento de importantes políticos que han incidido en nuestras políticas públicas; si habrían servido para “bien a la sociedad” y al pueblo dominicano, de haberse optado por otra magnífica oportunidad de desmontarlas y hacer contundentes y convincentes desmentidos.

 

 Ahí está la diferencia; en el caso de Germán Brito ha habido toda una alharaca, pero por lo menos ella, a su manera, se ha defendido. Empero, por un asunto de complicidades que tiene que ver mucho con el clientelismo y fanatismo, nadie, ni el vicepresidente de la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) doctor Servio Tulio Castaños ni el Consejo Nacional de Hombres de Empresa (CONEP), hablaron de responder a acusaciones en los otros casos como lo hicieron ahora, con la jueza de la Suprema Corte de Justicia.  

 

  Y, lo crucial en estas acusaciones no es quien las formule, sino lo serio de involucrar a figuras capitales con personeros del narcotráfico. No necesariamente tenemos una fijación contra nadie como creen algunos,  sólo tratamos de exponer las que creemos contundentes verdades.  Pero, parecería preferible hacerse los locos.

  El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.