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Mi Ventana Optica Reelección e ilegitimidad

Por Alejandro Almánzar

Como nadie aprende en cabeza ajena, Danilo Medina, pudiera estar subestimando las consecuencias derivadas de un reiterado quebranto a la Constitución, pero además, del terrible daño a la institucionalidad que pudiera sufrir el país.

Con su silencio frente al ruido reeleccionista, de quienes acomodados al buen vivir de los recursos del Estado, nos empuja a una inestabilidad semejante a la de Venezuela, después que una macabra reelección llevara a Maduro a la ilegitimidad.

Obnubilados por el poder, ignoran aquello de “cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”, para de repente no despertarse en medio de una tormenta, que se lleve de encuentro lo poco alcanzado después de la dictadura.

Si la Democracia también puede ser convertida en instrumento dictatorial, de nada sirven las Elecciones, si finalmente la voluntad del pueblo queda a merced de la ambición desmesurada de quienes se aferran a cargos en el Estado.

Frente a tal irrespeto, el país debe prepararse para una desobediencia civil, si finalmente estos terminan colocándose por encima de la Constitución nueva vez, para evitar otro gobierno ilegítimo, de carácter dictatorial, como en Venezuela y la Nicaragua de Daniel Ortega.

De hecho, Medina puede llamarse “dichoso”, que por no contar con una oposición seria, todavía algunos lo asumen como “presidente constitucional”, a pesar de estar en ese cargo después de violar la Ley Sustantiva de la nación, que en su Artículo 6 dice:

(Todas las personas y los órganos que ejercen potestades públicas, están sujetos a la Constitución, norma suprema y fundamento del ordenamiento jurídico del Estado). (Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución).

Si finalmente el presidente decide buscar una nueva repostulación, recurriendo a otra modificación de la Constitución, la República Dominicana caerá en un vacío político e institucional, igual al que vive la Venezuela de Nicolás Maduro.

Y el precio a pagar será tan traumático o peor, porque la débil institucionalidad en que ha sometido la clase política al país, no sobreviviría a tan vil proceder de quienes entienden que los cargos son para hacerse eternos en ellos a cualquier precio.

Otro sector que parece jugar con candela, son los organismos que trazan la política del PLD, (Comité Político y Central), que fueron bastante diligentes ordenando violar esa Constitución para una reelección ilegal de Danilo, y su silencio dice que pudieran volver a prestarse para prostituirla de nuevo. 

Me niego a creer, desconozcan qué significa degradar el documento legal que nos da categoría como dominicanos, para complacer aspiraciones personales, del mismo modo en que prostituyeron sus Estatutos, para permitir una dirección ilegal, a lo interno del partido de Bosch.

Tal vez, fue lo que le quiso decir la embajadora de Los Estados Unidos, cuando les dijo, “la grandeza de su nación descansa en el respeto a la Constitución y a la institucionalidad, ambas cosas degradadas al máximo por la clase política dominicana.

Por prudencia, no les dijo, que cuando los hombres se colocan por encima de la Constitución, las leyes, y la institucionalidad, eso será cualquier cosa, menos un país de gentes civilizadas. Pero no sé, cómo los Vincho, no les han dejado saber, que sus actos son ilegales, porque él es producto de una ilegitimidad constitucional.

alex15958@hotmail.com

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