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Mi Ventana Optica Tres temas fundamentales

Por Alejandro Almánzar

 La sociedad dominicana tiene la necesidad de enfocarse en tres aspectos fundamentales, la Constitución, Justicia e Institucionalidad, para que los políticos no entierren por completo el legado de Duarte y Los Trinitarios.

Ojalá, y no sea necesario, pero si hay que repetir otro 1965, para reclamar el respeto a La Constitución, debe hacerlo, pero ya, porque mañana será tarde. Esta es la garantía de la permanencia del Estado, y el respeto a los derechos de los ciudadanos.

Es lo que he percibido, desde que vine a vivir en una nación donde eso es innegociable, y donde nadie, por mucho poder que tenga, osaría colocarse por encima de esto, sin exponerse a la descalificación política y moral por parte del pueblo.

La Constitución es por excelencia, la madre de las leyes en cualquier nación de la tierra, y si esta puede ser vulnerada para complacer apetencias personales, entonces el caos se encarga del resto, hasta llevarnos hacia la disolución total.

Las naciones civilizadas sólo modifican su Constitución, para asegurarles más derechos civiles al ciudadano, no para darle más poder a un gobernante. Mientras el dominicano no entienda esto, y tome las riendas de las decisiones, no tendremos verdadera justicia, ni paz social.

Si no hay respeto por la Constitución, ni tenemos una justicia independiente, no existe la más mínima garantía a los derechos del ciudadano. Porque, donde nadie se somete a reglas establecidas, es como vivir en una selva, aunque ya sabemos, que allí también impera un orden, que quien lo violenta, paga el precio.

Una Constitución al servicio de particulares, genera todo tipo de malestar, falta de Justicia y desorden institucional. Si no hay institucionalidad, no puede haber inversiones extranjeras, pero permite además, que en cada gobierno se dejen obras abandonadas, con la perdida de millones de pesos de los contribuyentes.

La población debe renunciar a continuar indiferente ante una realidad que cada día toma más terreno en nuestro país e incentiva la falta de transparencia. No puede ignorar la consecuencia que se paga cuando nos hacemos de la vista gorda ante actuaciones políticas que perjudican a todos.

Ahora asistimos al show de la elección de jueces al Consejo Nacional de la Magistratura, pero ¿Espera usted que de ahí salgan jueces que cambien el rumbo de la Justicia? ¿Tendremos de ese proceso jueces verdaderamente independientes?

¿Capaces de llevar al banquillo a quienes abusando del poder violentan la Constitución? ¿Saldrán de ahí magistrados con suficiente solvencia moral para enviar a la Victoria a quienes usan el Estado para robarse los bienes públicos?

No creo en el periodismo injurioso, pero si la sociedad sana no se levanta y le envía un mensaje claro a quienes controlan el poder político, para que este modelo de impunidad cambie, tendremos que seguir cogiendo yolas hacia playas extranjeras.

Un territorio a donde estos tres temas sean sólo parte de un formalismo para aparentar ante la comunidad internacional lo que realmente en el fondo no somos, es como construir un edificio sin zapata, sin columnas, ni suficientes varillas y poco cemento.

Sin una Constitución que detenga la voracidad de quienes manejan el Estado, sin una Justicia con autoridad para juzgar sus actos, sin instituciones fuertes para detenerlos, es imposible construir el país que Duarte, Bosch y Caamaño soñaron.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09