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La corrupción corroe la democracia, dice jueza de la Suprema Corte de Brasil

SAO PAULO.- Carmen Lúcia Antunes , magistrada de la Suprema Corte de Brasil, afirmó este miércoles que la corrupción “corroe las bases de la democracia” y defendió que el país necesita “una transformación estructural” si realmente quiere combatir y reducir de manera eficaz las prácticas corruptas.

“Tenemos un sistema administrativo que ha permitido una administración pública endémicamente, sistemáticamente y repetidamente enferma desde el punto de vista moral y ético”, dijo la magistrada durante una conferencia en el séptimo Congreso Internacional de Compliance, celebrado en Sao Paulo.

“Un tiro mata y la víctima está en el suelo. Ya la corrupción es una violencia blanda, invisible. Las víctimas de los crímenes ambientales, de la falta de salud, de la falta de educación pueden ser invisibles pero no son pocas”, resaltó.

Para la magistrada, la corrupción hiere los principios básicos de la democracia y compromete el desarrollo de un país en las esferas política, económica y social.

“Las personas pasan a no creer en la rigidez de las instituciones (…) Por eso, ya no podemos pactar con cualquier acto que no sea rigurosamente legal, impersonal, moral, eficiente”, señaló.

Así, para la magistrada, es necesario que toda la sociedad pase por una “transformación estructural y cultural” y reflexione sobre las pequeñas corruptelas que practican cotidianamente.

“Uno se cuela en la fila para comprarse un sandwich y luego se queja de la corrupción de los políticos. Es necesario que haya un pacto de ética tanto de los ciudadanos como de los servidores públicos, de la clase política”, subrayó Antunes.

Pese a una historia y una “cultura” que han permitido la corrupción institucionalizada en Brasil durante siglos, la magistrada cree que el gigante sudamericano ha pasado, en la última década, por un “momento civilizador” de “combate permanente y eficaz” de las prácticas corruptas, por lo que consideró que “la ética es el nuevo patrón” en el país.

“Hacer frente a la corrupción hace con que las personas estén más indignadas porque tuvieron un enfrentamiento directo con los hechos”, evaluó.

“Ahora ya no aceptamos la corrupción como un hecho normal de la vida o como algo admisible en una democracia. Ahora sabemos que ya no hay espacio para la impunidad”, finalizó Antunes.

 

AGENCIA  EFE