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Mi Ventana Óptica El enojo del presidente

Por Alejandro Almánzar

Si la palabra humildad, aplicara para quienes intervienen en política, cualquiera hubiese esperado del presidente Medina en su discurso, palabras de arrepentimiento y disculpas, por crear un malestar innecesario, con la reelección presidencial.

Pero en cambio, vimos a un hombre enojado, como si considerara injusto, el reclamo de un pueblo, pidiendo respeto por su Constitución, ante los aprestos de gente muy cercana suya para hacer de su violación la norma.

Nada extraño, pues nuestros políticos sólo se muestran humildes, cuando buscan votos, y logrado su objetivo, se vuelven resentidos, prepotentes, arrogantes, seres por encima del bien y el mal, y Danilo no quiso diferenciarse de esos.

Con “justo enojo”, se confesó molesto, con el trato dado por sus compañeros de partido, que se opusieron radicalmente a la Reforma Constitucional de nuevo, sólo para acomodarle sus apetencias personales y permanecer en el cargo.

Dijo sentirse dolido con ellos, olvidando que los justos ataques a sus pretensiones de volver a violar la Constitución, nunca fueron comparables con las desconsideraciones a Leonel, de parte de gente de su entorno para arrebatarle su bien ganado liderazgo.

Un ciudadano, que aun cuando no comparto sus deseos de volver por la presidencia, reconozco, que ha usado el poder con prudencia y decencia, sin maltratar a nadie, además, que tiene derechos a aspirar, porque no está impedido constitucionalmente.

En su frustración, Danilo se contradijo en palabras y el idioma facial, queriendo desligarse de los planes reeleccionistas, contraviniendo la misma Constitución que él hizo aprobar en el 2015, cuando nunca mandó a detener esa campaña desestabilizadora.

Ese proceder, en lugar de adecentar la actividad política, lo que hace es desprestigiarla aún más, demostrando que a nombre de esta se puede ejercer la deslealtad, el irrespeto y la desconsideración hacia los demás, incluyendo de la sociedad.

Individuos, para quienes el tiempo se detuvo en el Siglo XVI, bajo las cátedras del hijo de Florencia, de que para retener el poder se vale todo y de todo, cuando eso sencillamente, en el presente, es inaceptable, porque los pueblos han despertado.

Maquiavelo, hablaba de pueblos, compuestos por la Segunda Raza Raíz, y ya hoy, posiblemente andamos por la Octava. Forzado a desatibar la presión creada por sus afanes reeleccionistas, sin importarle el destino del PLD, ahora usa a neo trujillistas, para que sigan propiciando su reforma.

Teniendo como vocero a Hipólito, un discípulo de Trujillo, que nunca ha sentido respeto por la institucionalidad, ni la Constitución, sumándose a este, los seguidores de Elito, que igualmente, nunca han sentido respeto por la Democracia y derechos del pueblo.

Como hizo Puerto Rico, contra un gobernador irresponsable manejando el Estado, nosotros debemos detener para siempre, que una lucha interna entre grupos de un Partido busque solucionarse en base a quebrantar nuestra Ley de Leyes.

Danilo habló de “sangre nueva” para su relevo, ¿Pero cuál sangre nueva? Gente que respondan a él, para continuar manejando la finca, sabiendo, que se vio obligado a promover su reelección, porque sus pupilos no llegan al 5% en las encuestas.

Quizás el enojo lo llevó a hablar de ese tema, declarándose dispuesto a cargar con la derrota del PLD, y no con otra victoria de Leonel Fernández, como diciendo, “si eres inteligente y sabes contar, “conmigo no cuentes, para el 2020”.

alex15958@hotmail.com

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