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LAS MALAS COSTUMBRES

Por Oscar López Reyes

En los más concurridos y protocolares almuerzos hoteleros, el intelectual sacaba de la bandeja los muslos de pollo con su mano derecha y se los llevaba a la boca, sin avergonzarse, y un alto gerente de una prestigiosa compañía asechaba  que nadie lo estuviera mirando para lamer el plato y dejarlo limpiecito.

                A un íntimo, el escritor criado en un primitivo sector de la capital le reveló que  cuando era pequeño su madre le repetía que colocarse los nutrientes en los labios con las manos engordaba (no le enseñaron a usar  el tenedor y el cuchillo), en tanto que el gerente copió de su progenitora, que en la cocina se engullía las sobras que dejaban su esposo y sus hijos, y con la lengua aseaba los platos.

                 Esos desaguisados ilustran sobre la influencia materna en las costumbres y conductas de sus vástagos, y como estos les acompañarán por el resto de sus vidas. Pocos logran, haciendo esfuerzos inauditos, despojarse de ellos sin ningún rastro, y mantienen una estrecha vigilancia para no regresar, inconscientemente, al pasado hogareño.

                Otras malas costumbres más dañinas, como pillar, estafar y saquear también aprisionan, copan y asedian, en diez vertientes:

                1.- Llevarse, todos los  días, dos blocks de una construcción.

                2.- Ocupar  terrenos ajenos, levantar  viviendas y  proclamar que nadie los saca de ellos.

                3.- Cargar con objetos de oficinas oficiales.

                4.- Emplearse en  instancias estatales donde “se pica bien”.

                5.-Exigir comisiones para otorgar proyectos y también para pagar.

                6.- Quedarse con  recursos financieros que el partido aparta para ser distribuidos en campañas electorales.

                7.- Esconder el vehículo gubernamental, cuando deja el cargo, para luego venderlo.

                8.- Meterse en los bolsillos cuatro naranjas  ante el descuido de empleados del supermercado.

                9.- Coger fiao sin capacidad de pago, y colocarse debajo de la mesa cuando llega el cobrador.

                10.-Secuestrar  a un potentado para exigir dinero a cambio de su devolución.

                El  ser/sujeto se  moldea  en los roces socializadores de la niñez y se corpulenta en la adolescencia.  Y en la estructuración de la conducta y sentimientos  éticos confluyen variables biológicas, los patrones de crianza, el macro-ambiente societario, la calidad  educativa y las condiciones de supervivencia.

                Inculcar el amor propio y a la patria, los códigos morales, los valores cívicos/patrióticos y el ideal histórico,  inspirados en los pensamientos filosóficos de  paradigmáticos como Juan Pablo Duarte, Simón Bolívar y José Martí,  allanan en la creación  de conciencia para la convivencia humano/social más útil y ejemplar.

                La honestidad, responsabilidad,  respeto,  humildad, tolerancia,  solidaridad,  justicia y  la verdad  cilidran como presupuestos teóricos (filosofía de vida)  y contenidos axiológicos para bloquear y noquear  los hábitos hogareños torcidos y la ausencia de  principios, y  forjar ciudadanos modélicos.