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El otro premio

Por Fernando A. De León

 La directiva del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), debería instituir el Premio Nacional de Periodismo para los obreros de la prensa.  Para aquellos periodistas que revestidos de estoicidad, diariamente, dan cuerpo al esqueleto de nuestros noticiarios, periódicos impresos, y digitales.

 

 Ese galardón podría recaer en los hacedores de simples noticias que, sin mayores aspavientos tienen el  mérito del deber cumplido e informar con fidelidad- entendemos que ello también es un aporte-, al pueblo dominicano. Esto, aunque teniendo sobradas capacidades, no necesariamente, deban escribir un opúsculo, y mucho menos un libro.

 

 A modo de reivindicación se debería erigir un premio para el trabajo tesonero de hombres y mujeres cuyo principal sostén es este oficio. Que se estimule a quienes, aparte de exhibir una conducta profesional inmarcesible, construyen nuestra cotidianidad noticiosa, e informativa.

 

 Con estas consideraciones no menospreciamos el premio otorgado recientemente a la periodista y escritora Minerva Emilia Pereyra. Todo lo contrario, le reconocemos sobrados méritos. Pero ¡caramba! ¿Cuándo dejaremos de ser injustos y elitistas a conveniencias, exaltando notabilidades, y soslayando siempre a los desamparados del sector?

 

¿Cuándo entenderemos que desde hace tiempo hay periodistas veteranos y bisoños que se han distinguido por hacer un trabajo sin manifestaciones tendenciosas; que no externan abiertamente preferencias con líderes y partidos; que no son amigos de funcionarios, y se mantienen impolutos?

 

 Pero que sobre todo, sólo tienen el compromiso de cumplir con lo deontológico, y nada más. ¿O es que, necesariamente, hay que ostentar fustes de intelectualidad. O cuando no, ser complacientes con poderes fácticos y mediáticos?

 El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.