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La olvidada diáspora

Por Fernando A. De León

 La diáspora forzada de República Dominicana debería ser indiferente ante la opción del voto en el exterior en las próximas elecciones presidenciales y congresuales, programadas para el próximo cinco de julio.

 

 Hasta ahora no hemos visto u oído lamentaciones ni palabras de aliento de nuestras principales figuras políticas, ante la muerte de más de mil dominicanos fallecidos en el exterior, como consecuencia de los estragos del COVID-19.

 

 Eso sí, sabemos de los reclamos para que el dominicano sufrague, sobre todo en la ciudad de Nueva York, donde hay más votantes fuera del país.

 

 Pero no hay que llamarse a engaños, ello sólo se debe a la lucha de intereses por llegar al poder. Por lo demás parecería que los dominicanos que no residimos en el país, no tenemos ninguna trascendencia.

 

 A algunos de estos líderes les preocupa más la suerte que corra un “amiguito” que alguna vez, o todavía está involucrado en el narcotráfico, que la muerte masiva de dominicanos diezmados por la pandemia que nos azota. No resulta nada extraño que a través de terceros se le envíe salutaciones y parabienes a algún delincuente que vive en Nueva York.

 

 Bien sabemos que coordinadores de algunos partidos en esta urbe, no han sido recibidos por sus “líderes” cuando visitan Santo Domingo. Del mismo modo, figuras políticas de principalía ni siquiera se han preocupado  ante la dolencia de cáncer de algunos de sus dirigentes en estas latitudes.

 

 No han asistido a las honras fúnebres de algunos de sus adeptos fallecidos, y mucho menos manifestado su pesar a amigos y familiares.

 

 Ante estas actitudes de mal agradecimiento; indolencia e indiferencia, lo aconsejable es que canalicen (los dominicanos en Nueva York)), sus simpatías políticas-partidarias sin tanto desvelos; que luchen por los suyos y por quienes se preocupan por ellos. Que traten de no fanatizarse con partidos y líderes a los que sólo les interesa satisfacer su ego y llegar al poder, a como dé lugar.

  El autor es periodista miembro del CDP, en Nueva York, donde reside.