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Fremio y mi padre

Por Fernando A. De León

 Llegaba con actitud resuelta e intempestivamente.  Su discurso siempre era sobre las políticas públicas emprendidas por el férreo gobierno que encabezó Joaquín Balaguer. Supongo que a veces Fremio aprovechaba  mi presencia, para acercarse a mí padre.

 

 Lo vi varias veces; acontecía al final de mes cuando iba a buscar mi exigua mensualidad o mesada- esta última acepción para gente más afortunada-. Observé que, antes de mi padre biológico darle algunas monedas, se saludaban como si se conocieran desde hace algún tiempo.

 

 Lo cierto es, que el encuentro se daba frente al local que alojaba las oficinas de la RCA Comunications de la otrora calle El Conde, donde  Carlos Pina Navarro-Callito-, era telegrafista.  Fue Fremio quien me confirmó lo que decía mi madre, Juana: “a tu padre le gusta dar limosnas”.

 

 Conocí a Fremio por los predios de la Zona Colonial, y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).  Aquél ser-fallecido recientemente-, que combinaba locura, inteligencia e inquietudes, alguna vez tomó parte de mi tiempo para discutir sobre algunos aspectos de nuestra política vernácula. 

 

 Esto, a la vez de obtener algunas monedas que le prodigaba su amigo Callito. Lo que me satisfacía grandemente.

 

 Era así, aunque alguien me había dicho que, a veces, le encontraban cheques dentro de los bolsillos de cualquier chaqueta. Pero, Fremio me convenció de que realmente no era tan mezquino, como para negarle alguna ayuda a un necesitado.

 

 Hoy, los dos, al desmaterializarse, si se encuentran, será en otra dimensión. Pero, Fremio se sorprenderá al notar que Callito se tornó menos conservador, y terminó entendiendo sobre el porqué el que alguna vez fuera estudiante de Derecho, aun dejándonos, siempre cuestionó nuestro sistema político.

 El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.