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Mi Ventana Óptica Conspiración al desnudo

Por Alejandro Almánzar  

Como si necesitáramos nuevos conflictos, de la “nada” surgen movimientos perturbadores, que dejan ver las manos y cerebros que buscan encender las praderas, y hacernos despertar espantados en medio de la humareda.  

Me preguntaba, si era “casualidad”, en Haití, de buena a primera, se desatan los “demonios”, donde un ejército irregular toma el control, secuestros, asaltos, asesinatos, ejecuciones sumarias, haciéndonos recordar los desplazados de Somalia, en África.  

Miles de haitianos huyeron de esa escalada violenta, a la vista de todos, y un mundo que le daba la espalda, hasta que el 7 de julio, quedó consumado el plan que venía expresado en ese desorden generalizado, financiado desde afuera y de adentro, por quienes les esclavizan, saquean y empobrece.  

La trama se desveló, la madrugada de aquel día, cuando penetró un comando armado a la casa del presidente, lo asesina, también salió herida su esposa, pero al parecer no de gravedad; y las informaciones más confiables provienen de las autoridades colombianas, revelando, que haberle sacado el ojo izquierdo, es un ritual propio del Vudú, para que este no lo siga viendo después de muerto, lo que confirmaría, que fueron manos haitianas que lo ejecutó.  

Todo esto hace pensar, se trató de un proyecto conspirativo, con un guion bien diseñado por poderosos, con una agenda desestabilizadora. Por eso, desde su muerte, como por arte de magia, desaparecen las protestas en la vecina nación, como si el problema era salir de él.  

Que, si lo mataron colombianos contratados, que si el fin era secuestrarlo, que si los encargados de seguridad vieron a sus verdugos entrar a la casa presidencial, sin hacer nada, es un debate que a nada conducirá, pero tampoco la trama se detenía ahí, el menú incluía desestabilizar también a Cuba y el entorno.  

Cuba, que lucha a muerte, con la pandemia, que, gracias al Bloqueo Económico, impuesto por Los Estados Unidos, por más de 60 años, no puede acceder a comprar equipos para tratarla, como ventiladores y medicinas. Asistimos a dos extremos, el sistema cubano, apegado al pasado involutivo, y, una política imperial genocida, que, castigando a un régimen, condena a muerte al pueblo pobre.  

En medio de la confusión por el magnicidio, tomaron las redes sociales, para hacer creer que el pueblo cubano estaba levantado contra el gobierno y la Revolución, valiéndose de falsas imagines de apoyo, mostraron manifestaciones que desvelaron el plan, algunas que fueron en apoyo a ese acontecimiento histórico, y otras, que ni correspondían a la Isla.  

Era la oportunidad que no podía dejarse pasar, las aguas que bajaban por el cauce, había que ensuciarla bien, pues mientras más desinformación, mayor confusión. Otra incógnita, fue la salida repentina de Aristide de Haití, como si hubiese preferido no ser testigo del macabro plan en marcha, del que no estaría ajeno, porque el malogrado presidente se abrió tantos frentes, que terminó aislado hasta de los suyos.  

Pero que, consumado el hecho, regresa “recuperado”, si juntamos las piezas del rompecabezas, tendremos muchas preguntas y pocas respuestas, de casos movidos por intereses económicos y políticos, con un “todo incluido”, y cualquier lego analista concluye, en que ninguno de estos hechos obedece a “casualidad”, protestas en la tierra de Fidel y Máximo Gómez, el magnicidio haitiano, pertenecen al mismo entramado de una conspiración en lo que República Dominicana pudiera formar parte de tan oscuros propósitos.  

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