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¿Por qué animadversión contra el Tío Sam?

IV

Oscar López Reyes

Estados Unidos acaba de cosechar en Afganistán, en los parapetos de una intervención castrense que le enterró a dos mil 461 soldados con armas sofisticadas, otra derrota en la pendiente de su declive neo-imperial. La invadió en el 2001, detrás de Osama Bin Laden, líder del extremista Al Qaeda, señalado autor del macabro derribo de las torres gemelas de Nueva York, y erró porque el genocida fue localizado y ejecutado en Pakistán. Pero, aún con esa eliminación, prosiguió como intruso en esa nación centroasiática en su añejo proyecto expansionista económico/militar, frenado localmente por la audacia de los guerreros del Movimiento Islámico Talibán.

En esa conflagración, el “Goliat” del Norte de América en 20 años gastó 978 mil millones de dólares, aportados tributariamente por sus ciudadanos, y mató a más de 100 mil militares y civiles afganos. Esas y otras cicatrices han zurcido la muy conocida animadversión contra el Tío Sam, personificación oficial de Estados Unidos.

Después de su contienda y declaración de independencia del Reino de Gran Bretaña, el 4 de julio de 1776, Estados Unidos decidió continuar con su Ejército Continental, y se consolidó como una Nación guerrerista, en su cometido de ave de rapiña. En ese barril, compró territorios en ultramar, los adquirió a través de tratados con maniobras diplomáticas o arrebató en el espolón de las llamaradas de sus naves marítimas o aerotransportadas, infringiendo el derecho internacional.

Esa tirantez para apropiarse de espacios insulares, que ciertamente en el siglo XXI amenaza su histórico expansionismo y su integridad como Nación, fondea en el vendaval de su política del Gran Garrote, que se estriba en una estela de guerras, ocupaciones, anexiones y conflictos, implementada, desde 1803, en por lo menos diez laderas, en concordancia con aliados: Israel, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Corea del Sur, Reino Unido, Japón, Francia, Alemania y otras naciones. Ese poderío de los marines y las fuerzas aeroespaciales de la potencia colonial/neocolonial han apilado decenas de miles de muertos. Computemos diez flechazos:

1.- Compras: Luisiana (1803), Florida (1819), Mesilla (1854), Alaska (1867),

Filipinas (1898), Samoa Americana (1899), Puerto Rico (1899), Bahía de Guantánamo, Cuba (1903) e Islas Vírgenes (1917).

 

2.- Anexión: Florida (1812), Oregón (1819), Tucson (1853), Texas (1845), así como California, Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona, Colocado, Wyoming, Kansas y Oklahoma; Hawái (1898) y Canal de Panamá (1903).

 

3.- Guerras: coloniales (1620-1774), Independencia (1775-1783), Secesión (1861-1865), México (1846), hispano-estadounidense (1898), Primera Guerra Mundial (1914-1918), Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Corea, Trípoli, Filipinas, Turquía, Filipinas, Grecia, Vietnam, El Congo, Somalia, Irak, Afganistán y el Estado Islámico.

 

4.- Invasiones: Canadá (1775), Argentina (dos veces), México (dos veces), Nicaragua (dos veces), Uruguay (dos veces), Cuba, Chile, Paraguay, Haití (dos veces), República   Dominicana (dos veces), Guatemala, Nueva Granada, Bahía de Cochinos, Panamá, Granada, Panamá, Japón, China, Indonesia, Líbano, Libia, Rusia, Bosnia Herzegovina, Yugoslavia y Libia, etc.

 

5.- Golpes de Estado: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana (1963) Uruguay y Venezuela (1948), Irán, República Democrática del Congo, Suharto en Indonesia, Omán, Shofar, etc.

 

6.- Apoyo a tiranías: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y otros países.

 

7.- Ocupaciones: Puerto Rico, Islas Marianas del Norte, Guam, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Parque Nacional de Samoa AmericanaIsla BakerIsla Howland, Isla Jarvis, Atolón Johnston, Arrecife Kingman, Islas Midway, isla Navaza, Isla Wake y Bahía de Guantánamo,

 

8.- Bases militares: unas mil bases e instalaciones en 100 países y territorios, con 160 mil personas, entre soldados, prisioneros y personal de apoyo.

9.- Cárceles clandestinas: en 54 países de Norteamérica, Europa, Asia, Medio Oriente y África (menos en América Latina). La CIA opera celdas ocultas, donde son torturados supuestos terroristas.

10.- Acciones Militares (2020): Afganistán, Irak, Libia, Níger, Siria, Somalia y Yemen.

Aunque el gobierno estadounidense de Joe Biden haya dicho que no intervendrá militarmente en naciones de América Latina y Oriente Medio, ese será apenas un pronunciamiento retórico, porque el destino manifiesto de la superpotencia hegemónica indica que tendrá que hacerlo para su “autodefensa” y la protección de sus “intereses”.

Como demostración, dos pruebas al canto: el bombardeo del Pentágono sobre milicias chiíes proiraníes en Siria, a finales de febrero de 2021, y el envío de mil soldados del batallón aéreo 82 de la división de infantería a Kabul, el 15 de agosto de 2021, para totalizar 6 mil militares de Estados Unidos desplegados en Afganistán, con el propósito de evacuar a 500 empleados de la embajada de la primera Nación. No pudieron detener la huida del presidente afgano Ashraf Ghani, aliado norteamericano, para no presenciar “un derramamiento de sangre” entre la población, ni el triunfo del Movimiento Islámico Talibán, tras casi 20 años de guerra.

Las “fronteras fuertes” y principales desafíos de Estados Unidos son, en estos momentos, el sistema migratorio, el terrorismo y su competencia cerrada con China, el gigante que despertó bajo el gran timonel Mao Tse-Tung, continuó con Deng Xiaoping y palpita ahora con Xi Jinping (1949-2021), y que apunta a convertirse en la primera economía mundial.

Regresemos a República Dominicana. ¿Quién descarta que, apoyada en el acuerdo de prechequeo turístico, rubricado el primero de diciembre de 2016 entre Estados Unidos y República Dominicana, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) utilice los aeropuertos dominicanos para operar centros clandestinos de detención? En estos Black sites o “lugares negros”) son arrestados y torturados, en la línea de investigaciones sobre células terroristas, sin ninguna vigilancia y con poca probabilidad de conseguir evidencias de sospechosos, en la “guerra contra el terrorismo”, como han denunciado The Washington Post y otros medios norteamericanos.

Naciones europeas han sido censuradas por ceder el control de sus cielos y aeropuertos en vuelos para la CIA transportar ilegalmente a detenidos, a veces fantasmas, a fin de frustrar secuestros de aviones de pasajeros y ataques contra el pueblo norteamericano, como los de Al Qaeda, así como de embajadas y consulados gringos.

¿Acaso es ese el propósito de la preautorización por la Dirección de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, pero transgrediendo la soberanía nacional y la Constitución de la República?