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Los yanquis: geoestrategia y amenaza real (v)

Por Oscar López Reyes

 

Nunca como ahora, Estados Unidos ha pendulado en el filo de una amenaza tan latente, emanación de sus intervenciones militares -con su secuela de arbitrariedades y brote de sangre- en la grieta de su geoestrategia expansionista. En efemérides específicas, como la del cruel derribo de las Torres Gemelas, el aparataje preventivo, con sobrada razón, se despliega vibrantemente por los cuatro costados de la geografía de USA o United States of América.

¿Cuáles acciones ultraterrestres, especialmente contra China, Rusia, Irán y Corea del Norte, implementa Estados Unidos, en el 2021, para garantizar su seguridad, proteccionismo y hegemonía militar y económica en el tablero universal?

En las primeras décadas del siglo XXI, Estados Unidos ha puesto en marcha una estrategia de seguridad nacional que quebranta -incluso- los derechos de sus ciudadanos, con más frecuencia los de la raza negra, y los culpables, generalmente miembros de la Policía, no reciben sanciones. Nombremos diez de sus barrenas:

1.- El terrorismo, con énfasis en los yihadistas, con operaciones de interdicciones en el espacio aéreo, como los drones, y marítimo, para acortar la proliferación de armas de destrucción masiva (el armamentismo ha sido una de las principales fuentes de riquezas de USA), y prevenir delitos y otras amenazas.

2.- La migración, para controlar y regular los flujos masivos de inmigrantes fronterizos ilegales hacia Estados Unidos, especialmente de México y Centroamérica, motorizada por extrañas organizaciones transnacionales.

3.- Los refugiados, como familias, adolescentes, niños y niñas no acompañados en la frontera Sur de Estados Unidos, solicitantes de asilo, amparándose en las crisis humanitarias, el sistema legal interno, las convenciones y el derecho internacional.

4.- La criminalidad organizada: el narcotráfico, la delincuencia, el contrabando humano, el blanqueo de capitales y las infracciones monetarias.

5.- La ciberseguridad: ciberataques, sustracción de informaciones de inteligencia, desinformación y difusión de noticias falsas en las redes sociales, robos de identidad, cibereincidente en la cadena de suministro, etc.

6.- La corrupción, para asegurar más oportunidades de las firmas norteamericanas en el comercio y mercado global, como parte de su seguridad económico-financiera.

7.- El medio ambiente, para menguar el cambio climático, las catástrofes naturales y las infraestructuras físicas, a fin de proteger a su población civil.

 

8.- La energética. Ante el déficit de petróleo, en el 2003, Estados Unidos invadió militarmente a Irak, para expropiarlo de ese crudo, imprescindible para su supervivencia. Al lograr su independencia energética, con la exploración y explotación de su subsuelo, satisface el 90% de su consumo interno, y para el 2026, se propone el dominio energético mundial: los renovables, la energía nuclear y los combustibles refinados.

9.- La democracia, fortalecerla para la estabilidad socio-política y la justicia, el apaciguamiento de las tensiones, equilibrar el juego de los poderes fácticos y asegurar la hegemonía de Estados Unidos y de la Unión Europea.

10.- La asistencia económica a los países satélites, impulsada a través de organismos multilaterales, como la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID), y la aprobación de cuotas y tarifas preferenciales a productos locales y otras formas de estímulo del crecimiento económico, con el objetivo de fomentar la interdependencia y la balanza de poder.

En su guerra preventiva extrahemisférica, su competencia bipolar con China y su expansión en ultramar, Estados Unidos se coordina con instancias de naciones “amigas” o súbditas, guiado por el Departamento de Estado y el Pentágono.  Son sus instrumentos la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la Administración para el Control de Drogas (DEA), la Guardia Costera del Servicio de Investigación (CGIS), y otras.

En la agenda “interméstica” o transnacional, en República Dominicana la injerencia se efectúa con la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI, Palacio Nacional), J-2 (Ministerio de Defensa), M-2 (Armada), A-2 (Fuerza Aérea), G-2 (Ejército), Dirección Central de Inteligencia (DINTEL), de la Policía Nacional, y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD).

El acuerdo de prechequeo turístico suscrito, el primero de diciembre del 2016, entre los gobiernos de Estados Unidos y República Dominicana para que, como si fuera su patio trasero, el primero controle los movimientos migratorios, aduaneros, de refugiados y asilo, autentiza que el imperialismo contemporáneo no confía en la labor de las citadas instancias de inteligencia dominicana.

Ciertamente, son vulnerables y se verifica en una revisión del comportamiento de los directores de la DNCD, una parte de los cuales ha terminado en manos del narcotráfico. Pero eso no justifica, bajo ninguna circunstancia, el dicho acuerdo, que subyuga la soberanía nacional.

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14 de septiembre de 2021.

 

Cordialmente,

Oscar López Reyes
Periodista-mercadólogo, escritor y artículista de El Nacional,
Ex Presidente del Colegio Dominicano de Periodistas