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Banco Mundial pronostica RD crecerá 9.1 % en 2021

Coloca al país en selecto grupo de naciones que mejorarán su economía  

El Banco Mundial (BM) pronosticó este miércoles que la economía de República Dominicana cerrará el año 2021 con una expansión de 9.1 %, colocándola en un selecto grupo que incluye a Chile, que subiría 10.6 %; Guyana (21.2 %), Perú 11.3 % y Panamá 9.9 %.

En un informe presentado en Washington, intitulado “Recobrar el crecimiento: Reconstruyendo economías dinámicas pos-covid con restricciones presupuestarias”, el organismo internacional de financiación advirtió que “las secuelas de la crisis pandémica llevarán años en desaparecer si los países de América Latina y el Caribe no toman medidas inmediatas para impulsar un deslucido proceso de recuperación de la pandemia, con la pobreza en su mayor nivel en décadas.

De acuerdo con las proyecciones, el crecimiento dominicano sería de 2.8 puntos porcentuales superior al de América Latina en su conjunto, que se elevaría en 6.3 %. Sin embargo, si ocurriera como plantea el Banco Mundial, la mejoría en la economía local sería ligeramente menor a la que espera el Banco Central de República Dominicana (BCRD), que prevé un aumento de dos dígitos o más, es decir, de un 10 % o por encima.

El BCRD sustenta su optimismo en el nivel positivo que ha mostrado la demanda interna, la solvencia demostrada por el sistema financiero y la evolución de los indicadores del sector externo. Entre enero y agosto de este año la economía creció 13 %, manteniendo el ritmo que ha venido registrando durante el presente año y nuevamente la construcción y las zonas francas sirvieron de gran empuje para ello.

Si bien se prevé que el crecimiento regional se recupere un 6.3 por ciento en 2021, junto a una aceleración de la vacunación y una caída en las muertes por covid-19, la mayoría de los países no logrará revertir del todo la contracción de 6.7 % que tuvo lugar el año pasado. Más aún, las previsiones de crecimiento para los próximos dos años caen por debajo del 3 %, un regreso a las tasas de crecimiento bajas de la década de 2010, generando preocupación de una nueva década perdida en términos de desarrollo, de acuerdo con las cifras del BM.

Para alcanzar el ritmo de crecimiento necesario para hacer avanzar a la región y reducir las tensiones sociales, esta debe llevar a cabo de forma urgente reformas muy postergadas aunque viables en el ámbito de la infraestructura, la educación, la salud, la política energética y la innovación, además de encarar los nuevos desafíos planteados por el cambio climático, según el informe.

“Los países de la región hicieron un esfuerzo enorme por asistir a las familias en medio de la pandemia. Ahora, el desafío es lograr una fuerte recuperación que brinde oportunidades de trabajo y sane las heridas de la crisis”, dijo Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, en la presentación del informe, que permitió contacto con la prensa de diversos países, de manera virtual.

La cuestión del gasto

El BM indicó que en lugar de recortar el gasto, reducir la ineficiencia en el sistema de contrataciones públicas y en los programas de transferencias, que representan pérdidas promedio de 4.4 por ciento del PIB, podría liberar recursos para otros fines. Solamente en las contrataciones se estima que el uso de mejores prácticas tendientes a reducir la corrupción, la ineficiencia y aumentar la competitividad de las licitaciones podría resultar en un ahorro del 22 por ciento del gasto sin cambios en las actuales leyes de contratación pública.

Las advertencias que formula el Banco Mundial son que la recuperación a nivel regional enfrenta múltiples obstáculos. “Cualquier resurgimiento del virus impactará sobre el crecimiento, mientras que la persistencia de las presiones inflacionarias a nivel mundial podría derivar en tasas de interés más elevadas, reduciendo la demanda”, expuso la institución crediticia

Y agregó que el elevado nivel de endeudamiento del sector privado podría acotar su capacidad de liderar la recuperación, mientras que los crecientes niveles de déficit público y endeudamiento limitan el potencial de cualquier intervención pública futura.

 

Por Martin Polanco

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