Mi Ventana Óptica La desmoralización social

Por Alejandro Almánzar

Esas frases que a modo de enseñanzas decían nuestros pensadores, eran firmes sentencias, sin espacio a la equivocación, como esta de Demócrates, “todo estará perdido, cuando los malos sirvan de ejemplo y los buenos de burla”.

Es cuanto ha sucedido con la sociedad dominicana, la familia fue desviada a la búsqueda de cosas materiales, sin reparar en medios a emplear para alcanzarlos. Un desenfreno por la ostentación fuera de lo común.

Huyendo de la pobreza, nos apartó del respeto al prójimo, predominando la inversión de valores, donde el ladrón es habilidoso, el honrado pendejo, el que nada sabe, es sabio y quien abreva el conocimiento, ignorante. Esto implica, que jóvenes prefieran hacerlo todo, para «brillar socialmente».

Porque, que una mujer deje la marginalidad, la prostitución y vicios, para enderezar el rumbo, es admirable, pero que, buscando el estrellato, recurra a la obscenidad, indica el derrotero familiar donde el afán de lucros nos trajo.

Hoy la alarma es, por niñas de una escuela en Santiago, mostrando a la sociedad en el vertedero que la está convirtiendo el deseo de amasar riquezas, porque si ellas vieron a una muchacha, que saltó de la prostitución al estrellato musical, por pararse frente a una imagen religiosa a verter obscenidades, posiblemente quieran ser como esta o superarla, para granjearse el espacio económico en un entorno que desprecia al que lucha por la superación.

Las redes sociales son la tribuna donde diferentes segmentos exponen temas, no sólo referente al morbo que altera el pudor, o bromas humorísticas para combatir el agobio post pandemia y distraerse de la violencia con las armas, expresan sus pesares por el terreno que va ganando la vulgaridad.

Y tienen razón, pues si aceptamos como un derecho del que decide profanarlo todo para lograr sus fines, partiendo de que “los míos terminan, donde comienzan los tuyos”, tengo derecho de exigir, no me obliguen a consumir cuantas basuras sónicas y verbal salgan de mentes asquerosas, deformadas y retorcidas.

Algo que toma cada vez mas cuerpo allí, donde la autoridad vive distraída en proyectos personales y grupales, sin tener en cuenta el progresivo deterioro de la descomposición en la sociedad.

Las iglesias olvidaron, que Cristo, Buda, Mahoma, Krishna ni ningún otro mentor de religiones les enseñó a vivir dentro de cuatro paredes sólo rezando. Al Cristo, se le recuerda en las calles, orientando al pueblo.

Debe ser lo que les está diciendo el papa Francisco a los cristianos, que se han acomodado en la búsqueda de poder, mientras la gente queda a merced de tanta distorsión moral.A sabiendas, que la música incide en la persona mas que la filosofía, literatura y la misma religión. Quienes vivimos los 70, sabemos, cómo Silvio Rodríguez, los Guaraguaos, Ramón Leonardo, Joan Manuel Serrat, Danny Rivera y otros nos enseñaron a pensar y cultivar valores.

Pero si el “valor” lo da, andar en buen carro, sin importar ser sicario, narcotraficante, proxeneta o el delincuente que roba al Estado, (todo está perdido). Para colmo, las autoridades están citando a una señora formada en valores, porque se reúsa a que su hijo menor asuma conductas que ella no le está enseñando. ¡Vaya perla!

Por mucho daño que nos hiciera la dictadura, no es para transformar la democracia en vulgaridad y libertinaje, como en Sodoma y Gomorra, esto nos conduce hacia la desmoralización espiritual.

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