Mi ventana óptica Depósitos de cadáveres

Por Alejandro Almánzar

Me tocó vivir en la avenida Sheridan, de El Bronx, New York, y conversando con el vecindario, me enteré, aquellos edificios fueron construidos en esa pendiente, porque era el destino donde criminales lanzaban cadáveres los fines de semanas.

Lo mismo vengo observando en La República Dominicana, cómo el canal de riego Ulises Francisco Espaillat, de Santiago, habitualmente las autoridades encuentran cuerpos de personas reportadas por sus familiares desaparecidas.

Hace tiempo, he denunciado actividades del crimen organizado en el país, sobre todo, en esa ciudad, donde se aposentó muchos años atrás, mientras las autoridades parecen impotentes para controlarlo, por complicidad, temor o falta de logística.

Ya esto parece fuera de control, pues tanto vertederos improvisados, como autorizados, son usados para tirar cadáveres en sacos como desperdicio. Por eso, tenemos familias que llevan años buscando saber el destino o suerte corrida por los suyos, que un día salieron y jamás volvieron, sin recibir explicación de la autoridad.

Para comprobarlo, sólo hay que asistir al Departamento de Desaparecidos de la policía; jóvenes y viejos, de ambos sexos, de buena a primera partieron del entorno familiar sin volver a verlos vivos, ni muertos.

Como el niño Frainer Ciprian Montero, se apartó del lado de su madre, mientras esta trabajaba en una banca, en Santo Domingo Este, el 4 de febrero de 2023 y jamás han conocido sobre el paradero del infante de apenas 4 años.

La niña Liz María Sánchez, quien, al decir de las autoridades, fue raptada por un vecino, de la que nadie volvió a tener rastro, ni siquiera de sus osamentas. El apodado (Pandero), fue condenado a 30 años por su desaparición, pero su familia sigue en vilo, sin saber si esta sigue con vida o si se trató del maldito negocio de extracción de órganos y sus restos terminaron en cualquier vertedero.

En esta semana que recién transcurrió, desapareció Francisco José Ortiz Báez, un joven defensor del Medio Ambiente, en Constanza, allí fue secuestrado por depredadores, asesinado y enterrado en la maleza, entre Azua y Ocoa.

Todo esto pasa y la vida sigue su agitado curso, saludos a Rodriguito. Una ciudadanía agobiada, sin respuesta alguna de sus autoridades, sólo enfocadas en ir a pedirle sus votos el día de las elecciones, pero al parecer, estos temas no tienen importancia en la famosa Semanal del presidente y su entorno.

En otro de esos casos, en un vertedero de Cancino Adentro, apareció recientemente el cadáver mutilado de una mujer en un saco, sin que nadie disponga de una adecuada vigilancia en dichos lugares, usados por criminales para deshacerse de sus víctimas.

Con tanta gente de todo tipo de cultura, deberíamos tener una autoridad más especializada y comprometida con la vigilancia, ya vimos, cómo un delincuente rentó un apartamento de una torre en Piantini, llevó a una joven venezolana, la mató de un disparo y luego la descuartizó y tenía su cuerpo repartido en bultos, como si sus planes eran desaparecerla sin dejar evidencia.

Dijo la prensa, que cuando la policía llegó a la escena, un motorista lo esperaba, quizás con el fin de ir a hacer el trabajo de desaparición. El criminal fue detenido y el motoconcho emprendió la huida. Como vamos, el país entero terminará convertido en depósito de cadáveres, sin que nadie muestre preocupación ante tantas tragedias.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @laactualidadtv

You Tube, @miventanatv4636

Tic Tok, @alejandroalmanzar470