Mi Ventana Óptica Por mal rumbo

Por Alejandro Almánzar

Me dijo un seminarista, que la Iglesia católica transitaba por mal rumbo. Que estaba de pie, porque fue construida de roca, que sólo eso impedía los curas la derrumbaran con sus actuaciones, esto me lo confesó, mucho antes de estos escándalos.

 

Lo mismo diríamos del Estado, fundado por Los Trinitarios, que aunque ya alcanza casi doscientos años, todavía no sabemos si finalmente se consolide, o si todo terminará en un sueño.

 

La clase política carece de objetivos claros, donde las medidas se toman dependiendo hacia dónde soplen los vientos, y la continuidad del Estado es una quimera, como si nuestros prohombres no nos hubiesen dejado una guía para su conducción.

 

¿Por qué esto? Veamos, en el 2000, Figueroa Agosto, llegó al país, y en maridaje con la embajada estadounidense, estructuró uno de los entramados criminales más poderosos, involucrando a políticos, militares, jueces, fiscales, policías y empresarios. 

 

Las calles fueron bañadas en sangre, por la guerra entre Carteles de drogas, en que murieron ayudantes civiles del presidente. Hipólito y Valle Nuevo, haciendo gala de su incoherencia, se coloca del lado de los invasores de terrenos protegidos, y pide al mandatario que viole la Ley 64-00.

 

Por eso, no son extraños los escándalos de Embraer y Odebrecht, empresas brasileñas, que compraban concursos, sobornando políticos corruptos. La Policía, es una institución cuestionada desde su nacimiento, en 1936, tienen décadas hablando de una profilaxis que nunca llega.

 

Para colmo, Las Fuerzas Armadas, también han caído en semejante descredito. Antes, había un riguroso control para ingresar a sus filas, pero de repente, los delincuentes ingresan con suma facilidad, alcanzando rangos de oficiales, que aprovechan para sus andanzas criminales.

 

Al parecer, tampoco ya nadie les da seguimiento internamente a los oficiales. Estos compran autos caros, fincas, casas de lujos, sin que ningún superior investigue la procedencia de esos bienes, a pesar de la preocupación de la fiscal Yeni Berenice, sobre la presencia activa de militares en hechos delictivos.

 

Y esto queda al descubierto con la banda encabezada por oficiales y ex oficiales del Ejército, que se dedicó a atacar el sistema financiero y el comercio, donde debió intervenir el presidente para que estos fueran capturados.

 

De lo contrario, todavía Percival Matos y sus socios estuvieran operando, asesinando gente indefensa y trabajadora. Ahora ninguno de los familiares de estos malhechores sabía de ellos, aunque se beneficiaban de sus actuaciones.

 

La madre de Brayan, dice escondiendo su mirada con una gafa de sol, que tenía 8 meses sin saber de él. Igual decía el padre del fallecido ex teniente, pero en una conversación gravada se escucha pidiéndole cambiar de escondites.

 

La seguridad: Mientras los sectores cedan a los delincuentes por miedo o complicidad, este seguirá siendo un tema para llenar espacio en la prensa. Si la sociedad no protesta por las armas en manos de civiles, adiós seguridad.

 

Si no aprende a despreciar a los malos y valorar a los buenos, tendremos más Brayan Félix, sonrientes en los tribunales, burlándose del dolor que provocaron, y otros Percival Matos, en las calles imponiendo la ley del terror.

 

Iremos por mal rumbo, mientras policías y militares ganen salarios de miseria, y la canasta familiar triplique sus ingresos. El Estado debe exonerarlos de transporte, salud, educación y alimentos.

 

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