Mi Ventana Óptica ¿Revolucionario o sociópata?

Por Alejandro Almánzar

Igual que su padre, esperaba Percival (hijo) fuera apresado y respondiera por sus hechos. Pero al desoír su llamado de entregarse, supe que la captura no sería diferente a lo sucedido en Bonao, donde murió como vivió, en medio de la violencia.

 

Lo inexplicable es, que ahora, Percival Peña, que dijo repudiar sus crímenes contra gente noble e indefensa del pueblo, lo presente como el “revolucionario”, que “cansado’ de la corrupción y la falta de justicia tomó ese rumbo equivocado.

 

Sólo faltó que dijera, “cometía estos asaltos por necesidad y falta de oportunidad”, aun cuando el país sabe vivió en abundancia. Su nombre saltó a los Medios en 2011, por el robo de un avión, en el Aeropuerto El Higüero.

 

Liberado bajo el recurrente argumento judicial “falta de prueba”, sólo recibió como castigo la expulsión de los cuerpos castrenses. Los delincuentes salen de los tribunales, siguen sus andanzas, porque nadie le da seguimiento, ninguna autoridad le pregunta a qué se dedican, ni les supervisan.

 

Portan armas, frecuentan lugares de diversión, e ingieren bebidas alcohólicas. Por eso, de él se volvió a saber, cuando lo identifican como “cabecilla” de una banda criminal, que asaltaba bancos a pleno día, sin esconder el rostro, en abierto desafío al Estado.

 

Si algo cierto dice su progenitor reclamando justicia en su nombre, es que este no era el cabecilla. Si el gobierno quiere encontrar a quienes lo mandaban, que investigue a dos ex jefes de policías, que se dice, operan dicha banda desde 2001, esos mismos que mantienen oculto a Fernando de los Santos (La Soga).

 

Que revise el asalto de (Vimenca), camiones blindados, bancos y establecimientos comerciales desde entonces. Presentándolo como cabecilla apuestan a “muerto el perro, se acabó la rabia”, para cuando las aguas bajen, y de eso no se hable en los Medios atacar de nuevo.

 

El país muestra muchas debilidades, el Estado no tiene control de los bienes que acumulan esos ex jefes de policías, usando a estos desalmados para obtener dinero secuestrando ciudadanos y derramando sangre, como tampoco de las armas que disponen para esos fines.

 

Si buscan el historial de estos asaltos, encontraran que iniciaron cuando Percival aún era niño, lo que despeja la idea fuera el cabecilla. Que en él, sólo encontraron a un asesino sociópata, que poco le importaba la vida, incluyendo la suya propia.

 

Si aceptan que muerto este, se acabaron esos asaltos, entonces las consecuencias las seguirán pagando infelices, como el chofer del camión de Bella Vsita Mall y los guardianes de Plaza Lama y el Banco Popular. De nuevo, su papá habla de “persecución” contra él, el mismo subterfugio usado cuando robó el avión, para entonces, era “perseguido” por Leonel, para “hacerle daño”.

 

Como si quisiera ocultar su trastorno antisocial, refugiándose en el Delirio de Persecución, cuando debería reclamarle a la Justicia, por no mantenerlo en la cárcel, lo que le hubiese evitado a estas familias el dolor de su accionar criminal.

 

El Comando Caamañista, ahora falta, que a Caamaño, se le quiera enlodar su limpia trayectoria con hechos delincuenciales. Algo huele mal, (militares y policías protestando en las redes sociales, la embestida al sistema financiero e instituciones productivas, tráfico de armas de guerra y municiones por los muelles, ¿Pura “casualidad”?

 

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09